"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Pereza

El peor enemigo del hombre no es la muerte, ni el ébola, ni los tiburones, es la pereza. Porque la pereza nos puede, por pereza nos quedamos sobando el sofá bajo la cálida y suave manta de 90% algodón y 10% poliéster en lugar de disfrutar del día; por pereza nos echan una bronca de veinte minutos por algo que podríamos liquidar en diez; por pereza nos quedamos en la cama dos horas antes de desayunar.
"La pereza excesiva es miedo y cobardía,
 pesadez y vileza, suciedad y astrosía.
 Por pereza se perdieron muchos mi compañía.
 Por pereza se pierde mujer de gran valía".
"Por pereza de echar el pie hasta el escalón
caí de la escalera, me hice esta lesión".
"Yo estaba enamorado de una dama en abril
 estando cerca de ella sumiso y varonil,
 vínome a las narices descendimiento vil,
 por pereza en limpiarme perdí dueña gentil".
Fragmentos del Poema de los dos perezosos, Libro de buen amor, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.
Por pereza olvidé mi pasión por los libros, por pereza abandoné los pentagramas, las dulces melodías y mi apreciado piano, por pereza dejé mis sesiones de ejercicio, por pereza me quedé durmiendo y me desperté sintiéndome como una fracasada, por pereza perdí mil aventuras...
Un día perezoso es un día perdido. Querido 2015, haz que la pereza me devuelva todo lo que me robó y evita que me excuse de no hacer nada para acabar con nada.
Feliz año :)

lunes, 29 de diciembre de 2014

Planes

Siempre he sido una persona ordenada porque me gusta tener todo bajo control y así ser capaz, por ejemplo, de encontrar el cortauñas cuando lo necesito y no acabar con una gran colección de cortauñas por comprar uno cada vez que se pierde otro misteriosamente.
Si en mi habitación todo está colocado en su sitio, en mi mente también, hago planes para cualquier evento o tarea. Sé que suena inútil porque los planes jamás se desarrollan como uno quiere que se desarrollen (a la perfección) y son algo irrealistas.
Hacer planes es dibujar un mapa con el que puedo sentirme más segura que no tener ni idea de mi localización o el sentido que debo tomar. Es sólo un guía que me dice "debes ir por ahí" y no un taxi que me lleva directamente a mi destino. Para empezar, en la vida no hay taxis y todos andamos a pie, con pasitos de bebé y con miedo de besar el suelo.
Ordeno mi habitación porque aunque no sepa las coordenadas exactas del objeto que estoy buscando al menos sé en qué cesta mirar.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Adiós, Dolores

Hace una semana y media me pasó algo un poco intimidante. Estaba en el instituto, necesitaba ayuda urgentemente y en mi alrededor sólo había una chica. Sin pensarmelo dos veces me acerqué a preguntarle si sabía la respuesta a mi pregunta. No comprendía demasiado el español, aunque a la tercera logró entenderme, creo que padece una discapacidad mental. Sólo quería una respuesta, pero ella se vio decidida a acompañarme, ¡qué detalle!
Por el camino nos encontramos con una profesora que le preguntó a dónde iba con un tono simpático y amable, así me enteré de que se llamaba Dolores. Ella soltó directamente su (nuestro) propósito y pasé vergüenza. Seguimos andando, de repente me puso la mano en el hombro como si fuésemos colegas de toda la vida. Me sentí incómoda, intenté apartar su brazo, pero volvió a colocarla sobre mi hombro. Era repelente, sin embargo, me mordí la lengua para mantener el silencio que superaba a lo que me callé en belleza.
Después de hacer lo que tenía pendiente iba a marcharme sigilosamente mientras se distraía, no obstante, me acordé de que dijo: "tengo una nueva amiga", sentí pena y me quedé, cinco minutos no matan a nadie. Dimos unos pasos escasos, seguía caminando, hasta que de manera muy bizarra y antinatural me cogió en brazos y me sentó en un banco casi tirándome, ¿será bruta? Afortunadamente sonó el timbre, ¡salvadas por la campana! Adiós, Dolores.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los del sur

Vivo en un pueblo perdido, pisoteado y detestado en el sur de Madrid, donde al parecer los recursos no son suficientes y tenemos tan mala fama que con decir "los del sur" nos tacharían de terroristas. ¿Qué hay aquí? Pues no tenemos tres ojos, ni cuatro piernas ni antenas en la cabeza, ni... Lo que pasa es que las autoridades se preocupan tanto por nosotros que impulsan el cierre del teatro municipal; promueven que los centros de enseñanza limiten el número de fotocopias para poder pagar las facturas de la luz y no tener que mendigar tizas y folios; construyen un tranvía que cada vez se extiende más, para embellecer la ciudad con más semáforos de colores (facilitan los atrasos y broncas por llegar tarde a los sitios, si se respetan claro); el personal está tan contento con su paga que hace huelga y las calles están obstaculizadas con montañas de basura. Todo esto no pasaría en otras zonas de Madrid, donde hay arcoiris y gnomos de jardín y papuchis que autorizan el Visa para un viaje a Wonderland.
En el sur hay gente más pobre, eso es todo, y si encima nos tienen en un ambiente tan espléndido que no esperen gran cosa. No obstante, no tenemos bombas atómicas ni pretendemos atentar contra los derechos humanos. Se puede ser pobre y con dignidad.
¿A qué viene esta entrada? Pues porque ahora alguien "no del sur que ha caído del cielo" nos llama "los del sur" con tono despectivo y estamos algo molestos. Si los del sur somos "terroristas", entonces, ¿en el norte, este y oeste qué son? ¿Son todos pacifistas de la muerte y no pisan ni a una hormiga?

Vandalismo

Tal vez pueda entender a los autores de los graffitis y comprender que en algún sentido pintarrajear una pared es arte. No es que sea correcto, porque no me haría ni pizca de gracia que pintasen una de las paredes de mi casa, pero al menos quien los ve diría: "wow, ¡qué belleza!" (bueno, belleza en el arte, según mi profesor de historia, es como no haber dicho nada porque lo que vale es lo que se desea expresar y no porque un cuadro sea extremadamente bonito).
Ahora bien, jamás encontraré una justificación para aquellos que se dedican a romper las válvulas de los váteres en mi instituto y jugar con el jabón y el papel higiénico que en un entonces había. ¿Es que les encanta sufrir de cistisis por el cierre de baños o es que tienen una vejiga potentísima?

sábado, 6 de diciembre de 2014

Cualidades y defectos

Cuando conocemos a una persona lo primero que preguntamos es su nombre y tras un análisis express nos causa una primera impresión. A medida que vamos conociendo a las personas vamos estableciendo subjetivamente sus posibles "cualidades" y "defectos". Algunos aspectos de la personalidad de una persona pueden ser positivos para unos y negativos para otros.
Por otro lado, pienso que las personas son como cartulinas blancas, negras y grises. La cartulina blanca representa una persona que parece que todo le va la mar de bien, es atractivo y afortunado, social, popular... pero tendemos a sacarle defectos, garabatos negros que contrastan con el color blanco de la cartulina. En cambio, la cartulina negra, que simboliza una persona inactiva, apagada, desgraciada, asocial...sólo resaltaría a la perfección el blanco, pues solemos darnos cuenta de que pueden ser divertidos, agradables, amistosos, etc, sacamos cualidades. En el caso de la cartulina gris, sería el caso de gente "normal", que ni fu ni fa, a los que pintamos con blanco y negro, aunque ninguno destaca como en las otras cartulinas.
Ejemplos a mi teoría:
- Cartulina negra: El típico tío buenorro al que tachamos de pijo, mujeriego, cani, con un carácter irritante y odioso.
- Cartulina blanca: Una chica que no tiene tantos amigos debido a su timidez. En el fondo es divertida, creativa y con un gran mundo interior que no expone directamente al mundo. No solemos saber cómo son en realidad, pero hay cualidades suyas que emergen de la profundidad de su ser hasta la superficie.
- Cartulina gris: No es un caso extremo como en los anteriores. Se aplicaría al resto de individuos.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Navidad

Llegó el espíritu navideño, las ventanas decoradas, papá Noel escalando chimeneas, luces intermitentes, centros comerciales abarrotados, dorado, plateado y mucha purpurina. Me paro a pensar en que el 25 de diciembre estará todo el mundo en su cálida casita, compartiendo momentos con unas veinte personas, teniendo lo que muchos califican como "tostón" de la cena familiar,  luciendo vestidos y trajes elegantes y bailando bajo la luz de la luna mientras yo lo viviré casi como cualquier otro día, un día frío frente al calor que desprenden los demás...Tendré una cena frente al banquete de los otros, una mesa para cuatro, mi vestido será un pijama pomposo de Hello Kitty y dormiré. Siento envidia por esa alegría que no soy capaz de sentir, no sé qué hacer para poder cambiar mi 25 de diciembre para que no todos los años sea como es, quiero darle sentido a la decoración de mi hogar, quiero que sea más que una excusa para abrir regalos. Parece que "lo tengo todo papi", pero me falta algo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Segundo de Bachillerato

Sé que siempre digo lo mismo, que voy a escribir y luego...luego pasa lo que pasa. Pero posiblemente esté viviendo un año determinante en mi vida: El infierno de segundo de Bachillerato. Mis días se limitan a estudio, estrés, profesores comiendo el coco con Selectividad y calendarios lleno de rojo. Sientes presión porque te condicionas a sacar una nota concreta, antes cuando había huelgas de profesores o de alumnos aprovechabas para quedarte en casa, durmiendo y ahora las tomas como oportunidades concedidas por Dios para poder estudiar. Intentas lo que todos llaman "llevar las materias al día", aunque te das cuenta de que nunca da tiempo a nada, que se acaba la tarde y sólo has repasado Historia y hecho dos problemas de Química. Llegan los exámenes, te agobias (o no) como siempre, parece fácil y luego te sorprende la dificultad que conlleva sacar un siete. Reparten las notas y aprueban tres, estás asustada y espérate, que aún es noviembre. En fin, sólo puedes pedalear hacia delante e ir sobreviviendo. Cruzemos los dedos.

martes, 19 de agosto de 2014

Y lo vi llorar

Era la última madrugada restante en aquel inolvidable lugar, mi tierra natal, Honduras. Como previo a cualquier otro viaje, mi despertador personal, mamá, interrumpió mi sueño a las seis de la mañana. Será que evitaba caer en depresión, automáticamente me dispuse a cepillarme los dientes, vestirme y demás sin dedicar ni segundos en pensar que me iba.
Después, salí a la terraza, el sol se asomaba por la colina. Me avisaron de que era la hora. Respiré hondo un par de veces, llenando mis pulmones de aire catracho, ahora sí que es la hora, pulmones cargados y maletas pesadas. De camino al aeropuerto, contemplé cómo se aclaraba el día y cómo los coches iban armando entre todos un rompecabezas completo en la carretera. El tráfico, el gallo de la ciudad que anuncia el comienzo de cada día, es un dato memorable y agradable sólo cuando no quieres desenterrarte de un sitio, alarga el tiempo...
Dentro del aeropuerto no ocurrió nada fuera de lo previsto: cola para facturar, esperas inquietantes, etc. Subimos por las escaleras mecánicas para entrar a la sala de embarque. ¡No! La despedida...Dije adiós, di y recibí abrazos, me alejaba, seguía agitando la mano. Mis lágrimas no cayeron hasta que lo vi llorar. ¡Lo vi llorar! Jamás lo había visto así, desde luego la mejor manera de demostrar cariño y afecto por una persona es sentir dolor por su ausencia, mientras más dolor, más amor.

martes, 5 de agosto de 2014

¿Vivir la vida loca?

De pequeños, tener muñecos y juguetes nos encantaba. Puede que algunos sintieran un amor innato hacia ellos y les emocione de por sí; otros los querían porque eran instrumentos para cultivar nuestras primeras amistades. "Si no tienes muñecas no vamos a jugar contigo", quien tiene la colección más extensa gana y se vuelve popular porque más gente querrá jugar con él. Número de muñecas era sinónimo de número de amigos.  Por otro lado, cuando mamá nos llevaba a casa de su amiga y conocíamos a otros niños, lo primero que se nos pasaba por la cabeza era: "¿jugamos?".
A medida que en el reloj de arena de la vida caía más arena, los juguetes y los muñecos se iban guardando en el baúl de los recuerdos (al menos eso nos hacían pensar). El hueco ocupado por ellos anteriormente es reemplazado por otros vicios infantiles de niños grandes: las fiestas, el alcohol y otros, escondidos detrás. Aquí es cuando nos damos cuenta de que la resaca y beber es la manera actualizada de socialización (de ahí que Windows 7 sea más descargada que Windows 8). Las personas que nos rodean se van de juerga y el miedo a ser excluido, acompañado de curiosidad y ganas de dejarse llevar por la novedad nos hace preguntarnos: ¿Debería hacer lo mismo? 
Soy una de esas que jamás se irá de fiesta a menudo, no beberá un embalse de cerveza, no se quedará pedo, no besará accidentalmente al primo de Hulk...Pero sí quedará de vez en cuando con sus amigos para divertirse a su manera.
Si creáramos un gráfico según las emociones de una persona fiestera, veríamos saltos altos y repentinos, picos de montaña seguido de una línea recta. Los picos son los subidones de euforia derivados del incremento de adrenalina, y la línea, el equilibro provocado por la asimilación de esa forma de vida. En cambio, un individuo con una vida más relajada tendría una representación en forma de zig zag, subidas y bajadas que aseguran estabilidad cardíaca.
Si ambos gráficos fuesen los electrocardiogramas (ECG) de dos pacientes, el primero estaría muerto porque la línea nos avisa de que su corazón ya no late; el segundo podría sufrir arritmia o alguna enfermedad cardiovascular (o no), sin embargo, está vivo. Esto es para que luego no digan: ¿y para qué vives? Las borracheras no justifican que vivas más y el electro afirma firmemente que estás muerto. De pequeña no me agradaban las muñecas, no por nada sino porque encontraba mejores cosas que hacer: papiroflexia, el escondite, experimentar con esmaltes de uñas, hacer gelatina, escribir cartas a mi primo simulando ser una admiradora secreta, construir casitas de cartón...

viernes, 1 de agosto de 2014

No estoy lista

Haha… las cosas nunca han sido mas complicadas. Estoy en mi ultimo año de secundaria, y estoy en ese tiempo en el que uno no sabe que hacer con su vida. Sin dirección y sin camino, me siento sola y confundida. Tengo apenas 16, ¿cómo piensan que voy a saber qué quiero hacer con el resto de mi vida? El estrés por terminar este proceso se siente eterno. Siento que me estoy balanceando de una cuerda, y esa cuerda es mi infancia y años de adolescencia. Si dejo ir de la cuerda, me caigo al vacío del mundo real, donde todo tiene consecuencias más grandes de lo que me esperaba y nuestras decisiones definen más que todo nuestro ser. Donde es hora de dejar esos juegos inútiles y prepararse para la vida verdadera. No, no estoy lista. Llévame a mis años de niña, donde lo que más me preocupaba era no darle de comer a mis mascotas, donde lo que mas dolía era un rasguño en mi rodilla. ¿Por qué queríamos tanto crecer? Daría todo por tener cinco años de nuevo y una sonrisa en mi rostro. Daría todo...

domingo, 20 de julio de 2014

¿Amigos?

Hace algo más de un año, conocí a un amigo a través de "League of legends", un juego que se había hecho bastante popular. Pensé que esta persona sería uno más en mi lista de contactos y que nuestro historial se rellenaría con escasas frases típicas, frías y sin sentido, pero fue todo lo contrario.
Empezamos hablando por el chat de LOL, nos intercambiamos el Twitter y después el Whatsapp, aunque eso es otra historia. Tras nuestra primera conversación estuve pensando en él durante los días siguientes. Esa noche no dormí o tal vez dormía con nuestra conversación metida en la cabeza. En clase permanecía físicamente sentada mientras mi conciencia navegaba por la Vía Láctea, tratando de comprobar la existencia de universos infinitos. Por una vez añoraba mi casa porque allí estaba el ordenador.
La cosa iba la mar de bien, me sorprendí al ver que recibí tweets suyos al iniciar sesión en Twitter. Ese día me pidió el Whatsapp, sabía que no tenía, se lo dije sin más y sentí mucha rabia, apesta chatear a través de mensajes limitados a 140 caracteres que prescinden del maldito pajarraco mensajero azul. Me dedicaba a escanear su perfil detalladamente, casi memorizando su contenido. Caí en la cuenta de que no utilizaba Twitter a menudo y me sentí feliz al ver que en los últimos cien tweets me mencionaba.
Con el tiempo dejamos de hablar como antes, lo que me impulsó a tomar iniciativas inapropiadas pero moralmente decentes; le cogí el móvil a mis padres para crearme un Whatsapp, hay cosas que el destino no hace por ti. Obviamente le sonó raro cuando le dije: "Hey, agrégame", sin embargo, ignoramos el tema. Digamos que todo volvió a la normalidad. Comenzaba a preocuparme por si hablábamos demasiado. Cuando el "adiós" tocaba la puerta nadie abría y era imposible despedirse, tuve que solucionarlo creando el "3, 2, 1". Digamos que dicho eso nadie entraba en la conversación de nuevo. Se había negado, pero lo tuvo que aceptar. Era parecido a la Cenicienta, se tenía que marchar a medianoche y el príncipe se preguntaba por qué.
Después, supe que LOL y las fiestas representaban el 75% de su vida. Cuando me saludaba en LOL me ilusionaba por si le daba por dejarse llevar por el flujo de las palabras tecleadas. Otras veces me sentía ignorada, sobre todo los fines de semana, aunque sabía que el domingo por la noche reaparecería. Supongo que me basta con saber que alguna vez he estado entre sus fiestas (pensamientos) y que en su corazón, mi puesto no se trata de "un número de maratones" como dice mi mejor amigo, que no es, por ejemplo, el 712. 3, 2, 1..