"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

viernes, 26 de diciembre de 2014

Adiós, Dolores

Hace una semana y media me pasó algo un poco intimidante. Estaba en el instituto, necesitaba ayuda urgentemente y en mi alrededor sólo había una chica. Sin pensarmelo dos veces me acerqué a preguntarle si sabía la respuesta a mi pregunta. No comprendía demasiado el español, aunque a la tercera logró entenderme, creo que padece una discapacidad mental. Sólo quería una respuesta, pero ella se vio decidida a acompañarme, ¡qué detalle!
Por el camino nos encontramos con una profesora que le preguntó a dónde iba con un tono simpático y amable, así me enteré de que se llamaba Dolores. Ella soltó directamente su (nuestro) propósito y pasé vergüenza. Seguimos andando, de repente me puso la mano en el hombro como si fuésemos colegas de toda la vida. Me sentí incómoda, intenté apartar su brazo, pero volvió a colocarla sobre mi hombro. Era repelente, sin embargo, me mordí la lengua para mantener el silencio que superaba a lo que me callé en belleza.
Después de hacer lo que tenía pendiente iba a marcharme sigilosamente mientras se distraía, no obstante, me acordé de que dijo: "tengo una nueva amiga", sentí pena y me quedé, cinco minutos no matan a nadie. Dimos unos pasos escasos, seguía caminando, hasta que de manera muy bizarra y antinatural me cogió en brazos y me sentó en un banco casi tirándome, ¿será bruta? Afortunadamente sonó el timbre, ¡salvadas por la campana! Adiós, Dolores.

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