"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

jueves, 22 de enero de 2015

Campos de concentración

He oído hablar sobre libros como El diario de Ana Frank o El niño con el pijama de rayas, que tratan el tema de la persecusión de los judíos y campos de concentración, pero nunca había leído novelas de este tipo. Y da la casualidad de que me han mandado leer El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Jamás imaginé que la vida de los personajes de estos libros, basados en hechos reales, sería tan dura, tan torturadora. En él, el protagonista describe lo que observa a su alrededor, narrando lo que le sucede, su miedo, desesperación y dolor: aire pesimista, conocidos que mueren a diario, hambre, condiciones infrahumanas...
También nos cuenta que diferencia varias fases desde que uno entra a ese horroroso lugar. Primero el shock producido por ese territorio hostil y recargado de injusticia. La segunda fase es la de "asimilización", evidentemente se da sólo en los que han sobrevivido a la primera elección (algunos son enviados a la cámara de gas y otros a trabajar), es una fase en la que los sentimientos del narrador pierden fortaleza, nada le impresiona ni le duele como en la primera fase. Menciona una última fase a la que aún estoy por descubrir.
Me siento algo identificada, sí, a lo mejor soy un poco exagerada. Un campo de concentración me hace pensar en Segundo de Bachillerato. Hay cursos más complicados, no lo niego. Lo especial de este año es que es como el inicio de nuestra verdadera vida estudiantil y VIDA en valores absolutos, un año en el que nos damos cuenta por primera vez de que los estudios no son ninguna tontería, de que quien no trabaja se queda fuera, de que estamos cambiando. Es como un campo de concentración en el que primero alucinamos con lo que contemplamos y después, los fines de semana en compañía de los libros ya no nos hacen llorar. Están quienes se desaniman y se suicidan lanzándose contra la alambrada, otros con una actitud pasiva de "he tirado la toalla pero sigo aquí", y los que rezan a San Pancracio que encuentran motivos para seguir de donde no los hay y esperanza de que algún día serán liberados. Tal vez lo que haya mañana sea liberación, o quizás lo que toque sea la cámara de gas (Universidad). Quién sabe...Ojalá que la tercera fase me sorprenda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario