"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

viernes, 16 de enero de 2015

Perdida entre la oscuridad

Era una tarde fría y húmeda de otoño que no se diferenciaba de una de invierno. Era concretamente Halloween, 31 de octubre. Todos los años en ese día sentía el gusanillo de salir a pedir caramelos por los recuerdos de mi fabuloso Halloween en 2002, cuando aún creía en hadas, unicornios y varitas mágicas. Vivía en un mundo de color rosa, era una niña completamente inocente y mi propósito era volver a vivir ese 31 de octubre aunque no elegí a los más adecuados. Salí con unos compañeros de clase por invitación de uno de ellos con la que me llevaba medio bien.
Desde las siete de la tarde estuvimos timbrando de casa en casa para lo del "truco o trato", cada puerta era más dura que la anterior y los dulces...¿qué dulces si sólo recibíamos viento fresco, portazos y excusas? Después, pasamos cerca del insti desanimados, nos encontramos con otros chicos de nuestra edad disfrazados de personajes de relación "directa" con la fecha, como un cirujano o un policía, que habían tenido más éxito "mendigando" chuches que nosotros que estábamos adaptados al ambiente tenebroso.
No tenía en ese entonces móvil ni reloj, sin embargo, sabía que era tarde, así que les dije que me tenía que ir (y porque era una mierda aburrido), obviando que me acompañarían a casa y timbrarían cerca de ahí. No fue así, se negaron a hacerlo o al menos mostraron una cara de indiferencia o pena. Quería sentirme fuerte y regresar sola a casa, pero estaba perdida. No pude controlarme y lloré como una desgraciada, no tenía ni idea de dónde estaba, no podía avisar a nadie, estaba a punto de llover, tenía 10 años...Aún así, sólo uno de ellos (la que me invitó al evento) se preocupó en decirme que me ayudaría.
Desde aquella vez, L se convirtió en una de mis mejores amigas y en ocasiones me acuerdo de este día. Sé que se quería quedar con los otros y a pesar de ello me acompañó a casa. Para los otros era como un cero a la izquierda, no les volví a pedir nada y en 2015 son ellos quienes me piden favores y yo las que los rechaza. Si saben contar (sí, y bastante bien), que no cuenten conmigo. Es una tontería, mas nadie entenderá lo que sentí.

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