"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

domingo, 1 de febrero de 2015

Cartas

Una tarde calurosa y agitada de 2007
Llegué a casa de C (su casa era mi casa, se la vendimos cuando nos fuimos de Honduras). Aún me quedaban un par de semanas para el viaje, pero ya sabía que posiblemente sea la última vez que la vea, no diré en la vida, aunque muchas veces un "hasta luego" es un adiós. Corrí por las escaleras, ni rastro de ella. Me dijeron que se había ido al pueblo de al lado y que no volvería hasta dentro de unos días, la relación entre ambas familias no era extremadamente estrecha así que me tuve que aguantar. 
Quería dejarle al menos un mensaje, primero pensé en una carta, después vi una caja de tizas. Solía usar alguna puerta como "pizarra", entonces escribí una nota detrás de una de ellas. Era algo así:
"Querida C, he venido a visitarte y no estabas. Sólo quería despedirme y decirte que aprecio muchos los pequeños y breves momentos que hemos compartido. Nunca te olvidaré y espero que tú tampoco. Te quiero. Melissa". 
Desde ese día decidí escribirle una carta (no todas las puertas pueden ser mis pizarras) a todos aquellos de los me separaré, extrañaré, difícilmente vuelva a ver o cuyo propósito en mi vida haya concluido.

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