"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

domingo, 22 de marzo de 2015

Perder el hilo

La vida da muchas vueltas, podemos hablar con personas con las que jamás creímos que dirigiríamos la palabra, encontrarnos dos veces en un mismo día con una amiga fuera del país, hacer lo que dijimos en el pasado que nunca haríamos...Pero a medida que lo nuevo va sustituyendo a lo viejo parece que estoy en otro universo y veo el mundo desde otro ángulo.
Soy una de las que les cuesta olvidar lo vivido, una a la que los buenos momentos le dejan una profunda huella, una de las que no concibe que hay situaciones que no se repiten. A veces tengo el inocente pensamiento de que puedo recuperar amistades perdidas, volver a cultivarlas y hacer como si el viento no se hubiese llevado nada, lo que es equivalente a intentar tocarse el codo con la punta de la lengua. Una vez que se pierde el hilo es difícil volver a estar cerca de una persona con la que estabas habitualmente porque no sabes qué temas de conversación proponer, hemos cambiado, ya no sabemos cómo es el otro sino cómo solía ser.
Lo importante de los recuerdos no es lo que ocurrió, sino cómo nos sentimos. En todo este tiempo no he hecho más que engañarme, no digo "adiós" en las conversaciones interesantes porque quiero dejarlas abiertas para dar sensación de infinitud, para que no acaben y así prolongar mi felicidad al estar respondiendo y preguntando algo distinto del "hola, ¿qué tal?". También trato de reproducir circunstancias agradables para experimentar eudemonías pasadas. Y no, hay conversaciones que acaban sin "adiós" y volver a hacer lo mismo no me hace sentir lo mismo, pero a un "adiós" le puede seguir un "hola" y otros momentos y otras personas me pueden hacer alegre de otra manera. Ahora que sé que no puedo copiar y pegar momentos felices ya no temo perder el hilo del diálogo ni con nadie.

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