"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

jueves, 19 de marzo de 2015

Una gran familia

Muchos estamos de acuerdo con que los nuevos alumnos de secundaria parecen cada vez más pequeños (algunos pasan a la ESO aún con algún diente de leche), que las canciones antiguas son las mejores y que mi promoción es una de las más vagas de la historia, reflejado en los catastróficos resultados del segundo trimestre con un total de 103 suspensos.
Llevamos de cinco a siete años juntos y a lo largo de este tiempo hemos ido aprendiendo a convivir y consolidar esta gran familia. Seguimos peleándonos por las fechas de los exámenes porque nunca nos ponemos de acuerdo, pero veo en nosotros una unión envidiable, sobre todo cuando L me cuenta que su antigua clase estaba fragmentada en mil grupos en los que ni entra ni sale nadie; "el todo es mayor la parte". También siento que hemos marcado una revolución y que lo que tenemos de perezosos lo tenemos de afortunados, en primero de Bachillerato íbamos predispuestos a impartir Ampliación de Inglés porque era la optativa que había desde hace muchos años y terminamos con Técnicas Experimentales, materia rara vez mencionada. Llegó la hora de rellenar el sobre de la matrícula de segundo y el problema era que algunos querían el itinerario Tecnológico y otros el de la Salud, el único itinerario que salía desde hace cinco años. La proporción era más o menos del 50%, éramos 22, sin embargo nos mordimos las uñas en varias ocasiones porque el mínimo de alumnos para un itinerario tenía que ser de diez y a veces salía 9. Esta preocupación nos acompañó hasta el día anterior al primer día de curso, cuando por fin el director dijo que habían salido ambos.

En primero nos propusieron un viaje de fin de curso a Italia, que no salió porque nos apuntamos muy pocos. Pensábamos que habíamos perdido la ocasión, no obstante, este año por primera vez ofertaron el viaje a segundo. El viaje salió adelante y será algo que recordaremos toda la vida: personas que despertaban con champú, el dolor de pies después de subir a la cúpula de Florencia, la discoteca móvil en el autocar, la canción que sonaba cuando partimos de Madrid (El Perdón, de Nicky Jam), los chubasqueros y paraguas por la lluvia en Roma, las palomas, los palos de selfies, las máscaras de Venecia, el Vaporetto, la pasta, la pizza, el helado, los láseres, el factor sorpresa de cada hotel y cada lugar (la disposición de las habitaciones, si eran triples o cuádruples, si era mejor o peor que el anterior, qué habrá de comer, qué tendrá de especial, etc), el Coliseo, el Vaticano, las risas, el trato tan cercano, amanecer bajo un mismo techo, las escasas horas de sueño, las prisas por bajar a desayunar y decir "buenos días"...Con este viaje somos oficialmente una gran familia.

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