"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

sábado, 25 de abril de 2015

Problemas

Ayer tuve la gran oportunidad de conocer a uno de los dramaturgos más importantes del siglo XX: José Luis Alonso de Santos. Nos estuvo dando una charla y nos contó que un escritor cuando escribe una novela sigue "la regla de un triángulo", en el que la base de la figura son las palabras, y los otros dos lados los problemas y las emociones. Es decir, para escribir una historia es necesario crear unos personajes que tienen unos problemas, que desencadenan unas emociones y expresarlas de la manera más hermosa posible. Comentaba que los problemas eran fundamentales y sin ellos no había historia: <<Si Romeo está enamorado de Julieta y Julieta de Romeo y los padres dicen "Pues os pongo un piso", entonces no hay historia">>.
Según Alonso de Santos vivir consiste en afrontar estos problemas: "Todos tenemos problemas, si no es con la familia es con los amigos y si no es con los amigos es con el vecino y si no es con el vecino con el novio...Podríamos pensar que viviríamos mejor en un mundo sin problemas, pero vivir es tener problemas". Explicó su pensamiento con la metáfora de la paloma kantiana: "La ligera paloma, que siente la resistencia del aire que surca al volar libremente, podría imaginarse que volaría mucho mejor aún en un espacio vacío". La paloma cree que su vuelo podría ser óptimo en un medio sin aire, pero en el vacío la paloma se caería por las leyes físicas que rigen la naturaleza, sólo puede volar al batir las alas contra el movimiento del aire.
"Por eso los seres humanos estamos vivos, porque tenemos problemas, porque nuestra vida depende de cómo batamos las alas".

miércoles, 22 de abril de 2015

Blanco - negro

Estoy a veinte días de acabar segundo de Bachillerato y a dos meses de las PAU, aunque por ahora me lo estoy tomando con calma. Al principio, sufría tanto que llegué a comparar este curso con un campo de concentración, la verdad es que se parecen mucho. Antes me encontraba en la fase de shock en la que alucinaba, después en la fase de asimilación y creo que ahora he alcanzado la última fase. En esta etapa ya puedo ver el final, no como antes que la opacidad del principio tapaba lo de atrás.
En cuanto a lo de entrar a Medicina y las notas, he reflexionado, leído, informado y sólo sé que quiero esta carrera y que no me rendiré, quiero intentarlo hasta el último momento. A la vez veo mi futuro como veía la cara de mi hermana en ese día tan soleado...

Una tarde de 24 de agosto de 2014, Guadalajara.
Estaba pasando el día en un pueblo llamado Zorita de los Canes. Hacía calor, llevaba una camiseta de color rosa y unos pantalones cortos, aún estaba veraneando. Los rayos solares se reflejaban con mis gafas de sol y entonces mi hermana, un poco inquieta de carácter, se dedicó a quitarme y ponerme las gafas mientras acompañaba el movimiento  diciendo blanco cuando me las quitaba y negro cuando me las volvía a poner: "blanco - negro - blanco - negro...". Me estaba mareando y le pedí que dejara de desafiar a mi glándula pineal.

Así es como veo mi futuro, a veces blanco y otra veces negro, blanco - negro - blanco - negro...Espero poder conceder pronto la tranquilidad que se merece mi glándula pineal.

lunes, 20 de abril de 2015

Un nuevo hogar

Cuando acababa de llegar a España, mi deseo era poder largarme de aquí porque consideraba que mi hogar estaba a kilómetros y kilómetros, más allá de Europa, más allá del Atlántico. Me sentía como un vagabundo que no tiene casa y que no sabe qué será de él mañana, el que daría un vuelco a su situación si tuviera capacidad para hacerlo. Extrañaba a mis amigos, las tartas, las catrachitas, el helado de uva, estilo de vida, familia, escuela...Me sentía vacía por dentro.
Tras ocho años de estancia, he logrado remodelar mi vida, España es mi nuevo hogar. Esto lo descubrí con el viaje a Italia. Fuera de casa parece que todo se complica y que te cobran hasta por respirar (un euro cincuenta para ir al baño); querer probar una pizza italiana con la imagen de la mozarella despegándose y terminar ansiando un huevo frito. Aprovecho para contar mi experiencia de la pizza-sopa-burrito: Entramos a un restaurante, como estaba en el "paraíso de la pasta" quise ordenar una pizza diferente, es decir, algo más interesante que una boloñesa que se consigue en el Telepizza o los congelados del Carrefour, así que pedí una Gamberetti (gambas, mozarella y tomate). Tenía altas expectativas y por eso me decepcioné mucho, me habían dado una margarita mal hecha (el tomate debería estar cubierto por el queso pero estaba mezclado) con gambas sin pelar por encima. Al parecer las gambas estaban recién sacadas del congelador que el hielo que contenían se derritió en la masa formando la "pizza-sopa". Como tenía poco tiempo para comer, la enrrollé a modo de burrito y me la comí. Ahí es cuando comencé a decir "en Madrid esto no hubiese pasado" y a pensar en la tortilla de patatas, la paella, echaba de menos hasta la barra de pan.
Supongo que ya he considerado que este es mi hogar y soy feliz con lo que hay. Ya no quiero irme porque el proceso sería inverso, extrañaría España y me sentiría vacía de nuevo.