"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

martes, 14 de julio de 2015

Refugio

Aún recuerdo la edad en la que me gustaba seguir las modas en lugar de marcar mi propio estilo. A pesar de que cometía fallos mínúsculos en ortografía, como la tendencia era Messenger y escribir de la peor manera posible (xk, 100pre, sKe, io...), imitaba al resto. Otra diversión colorida era decorar las agendas con firmas y dedicatorias falsas como: "Dos ositos en la nieve no se pueden resbalar, dos amigas que se quieren no se pueden olvidar"; "Genoveva y Eustaquia APS TKM NTO". Este fue el comienzo del título de "mejor amiga", un diploma tan inigualable que parecía que venía en las cajas de cereales. También era considerada y si transformaban mi "taco de hojas con espiral" en un pavo real yo devolvía el favor con agrado.
Entre las siglas MAPS o BFF y personas que simulan ser tus mejores amigos y luego te abandonan a la primera de turno, dudé si mi "mejor amiga" era mi mejor amiga. Pocas tardes estoy con ella, en las malas no siempre cuenta conmigo y según el horóscopo cáncer y libra se llevan mal (un motivo más para no creer en él). Pero sé que es mi mejor amiga cuando me atrevo a ser obediente cuando discuto con mi madre y me suelta un "pues no vuelvas", porque sé que su casa es mi refugio; cuando necesito a alguien con quien hablar y pienso en ella; cuando su madre me reconoce como su segunda hija; cuando su tía se presenta y menciona mi nombre antes de que se lo diga; cuando soy la coordinadora de su fiesta sorpresa de cumpleaños; cuando soy la candidata elegida para el preestreno de Insurgente; cuando es la única que me apoya en caminos "sin escapatoria"; cuando me dejan plantada, me siento mediocre y nos sentamos a escuchar música. Ella no viene cuando todos se van, pero sé que siempre que lo necesite podré acudir a la madriguera de nuestra amistad.

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