"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

domingo, 9 de abril de 2017

Resiste

Han pasado casi siete meses desde que "Villa" pasó de ser Villaverde a ser Villaviciosa. Siete meses desde que cuatro torres pasaron a ser un puente, una cascada y un lago con peces radiactivos. Siete meses desde que Plaza Castilla pasó a ser Príncipe Pío. Siete meses desde que la línea 10 de metro pasó a ser la línea 519 de autobuses interurbanos. Siete meses desde que me admitieron en Medicina en la UdL y yo rechacé la plaza para hacer Medicina en la UEM, cuando ya llevaba un mes en segundo de Enfermería y tenía prácticamente decidido que me iría a Costa Rica en enero para cumplir mi sueño.
La carrera me gusta aún más de lo que creía, porque ahora sé por qué mi pelo es liso, para qué sirve la pka o por qué el chocolate engorda. Me gusta tanto que no me lo creo, y hay quienes me ayudan recordarlo:
+ Te noto más feliz.
- ¿Por qué lo dices? Yo me veo igual.
+ No sé...Ahora estudias, no faltas ni un día, te preocupa perder el tren...Antes te levantabas a las 12, si no era tu día no ibas a clase y salías más conmigo. Ah sí, y vuelves a echarme la bronca por todo. 

Antes pensaba que Medicina era la pieza que me faltaba para sentirme realizada, que si puedo estudiarlo no me importa el precio que tengo que pagar (literalmente y metafóricamente hablando). Ahora que tengo esa pieza me doy cuenta de que las otras piezas se han desordenado y que sigo sin ser completa, simplemente porque el resto también importa y nada es perfecto. 
Por un lado, echo mucho de menos a mis antiguos compañeros. Ya no voy al baño en manada, nadie me acompaña a rellenar el agua, ni compra a medias las galletitas "infinitas" conmigo, ni me guarda el sitio, ni me abraza cuando me ve, ni usa un método infalible para coger apuntes (un drive compartido entre 4 personas, con un móvil que graba y otro que toma fotos de diapositivas que no suben). 
Por otro lado, me está costando encontrar una rutina que me permita dormir 8 horas y no 5, ser puntual, llevar las asignaturas al día, hacer la cena y ver novelas. Esto sin contar que: mi relación con mi hermana ha empeorado; estoy tan harta de ser sujetavelas (o menorá, sólo para que suene más original) que estoy desarrollando repulsión a las parejitas; las huelgas del transporte público, mi bus y los dentistas juegan con mi tiempo; las prácticas me agotan y no me salen tan bien; me aburren las clases de Fisio porque ya he dado gran parte del temario. 

A pesar de todo, cuando siento que no puedo más me digo: "Resiste, tú puedes, pudo haber sido peor. Estás en Medicina, alégrate". 

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