"No importa de dónde vienes, sino a dónde vas".

"Si puedes soñarlo puedes hacerlo".

sábado, 6 de diciembre de 2014

Cualidades y defectos

Cuando conocemos a una persona lo primero que preguntamos es su nombre y tras un análisis express nos causa una primera impresión. A medida que vamos conociendo a las personas vamos estableciendo subjetivamente sus posibles "cualidades" y "defectos". Algunos aspectos de la personalidad de una persona pueden ser positivos para unos y negativos para otros.
Por otro lado, pienso que las personas son como cartulinas blancas, negras y grises. La cartulina blanca representa una persona que parece que todo le va la mar de bien, es atractivo y afortunado, social, popular... pero tendemos a sacarle defectos, garabatos negros que contrastan con el color blanco de la cartulina. En cambio, la cartulina negra, que simboliza una persona inactiva, apagada, desgraciada, asocial...sólo resaltaría a la perfección el blanco, pues solemos darnos cuenta de que pueden ser divertidos, agradables, amistosos, etc, sacamos cualidades. En el caso de la cartulina gris, sería el caso de gente "normal", que ni fu ni fa, a los que pintamos con blanco y negro, aunque ninguno destaca como en las otras cartulinas.
Ejemplos a mi teoría:
- Cartulina negra: El típico tío buenorro al que tachamos de pijo, mujeriego, cani, con un carácter irritante y odioso.
- Cartulina blanca: Una chica que no tiene tantos amigos debido a su timidez. En el fondo es divertida, creativa y con un gran mundo interior que no expone directamente al mundo. No solemos saber cómo son en realidad, pero hay cualidades suyas que emergen de la profundidad de su ser hasta la superficie.
- Cartulina gris: No es un caso extremo como en los anteriores. Se aplicaría al resto de individuos.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Navidad

Llegó el espíritu navideño, las ventanas decoradas, papá Noel escalando chimeneas, luces intermitentes, centros comerciales abarrotados, dorado, plateado y mucha purpurina. Me paro a pensar en que el 25 de diciembre estará todo el mundo en su cálida casita, compartiendo momentos con unas veinte personas, teniendo lo que muchos califican como "tostón" de la cena familiar,  luciendo vestidos y trajes elegantes y bailando bajo la luz de la luna mientras yo lo viviré casi como cualquier otro día, un día frío frente al calor que desprenden los demás...Tendré una cena frente al banquete de los otros, una mesa para cuatro, mi vestido será un pijama pomposo de Hello Kitty y dormiré. Siento envidia por esa alegría que no soy capaz de sentir, no sé qué hacer para poder cambiar mi 25 de diciembre para que no todos los años sea como es, quiero darle sentido a la decoración de mi hogar, quiero que sea más que una excusa para abrir regalos. Parece que "lo tengo todo papi", pero me falta algo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Segundo de Bachillerato

Sé que siempre digo lo mismo, que voy a escribir y luego...luego pasa lo que pasa. Pero posiblemente esté viviendo un año determinante en mi vida: El infierno de segundo de Bachillerato. Mis días se limitan a estudio, estrés, profesores comiendo el coco con Selectividad y calendarios lleno de rojo. Sientes presión porque te condicionas a sacar una nota concreta, antes cuando había huelgas de profesores o de alumnos aprovechabas para quedarte en casa, durmiendo y ahora las tomas como oportunidades concedidas por Dios para poder estudiar. Intentas lo que todos llaman "llevar las materias al día", aunque te das cuenta de que nunca da tiempo a nada, que se acaba la tarde y sólo has repasado Historia y hecho dos problemas de Química. Llegan los exámenes, te agobias (o no) como siempre, parece fácil y luego te sorprende la dificultad que conlleva sacar un siete. Reparten las notas y aprueban tres, estás asustada y espérate, que aún es noviembre. En fin, sólo puedes pedalear hacia delante e ir sobreviviendo. Cruzemos los dedos.

martes, 19 de agosto de 2014

Y lo vi llorar

Era la última madrugada restante en aquel inolvidable lugar, mi tierra natal, Honduras. Como previo a cualquier otro viaje, mi despertador personal, mamá, interrumpió mi sueño a las seis de la mañana. Será que evitaba caer en depresión, automáticamente me dispuse a cepillarme los dientes, vestirme y demás sin dedicar ni segundos en pensar que me iba.
Después, salí a la terraza, el sol se asomaba por la colina. Me avisaron de que era la hora. Respiré hondo un par de veces, llenando mis pulmones de aire catracho, ahora sí que es la hora, pulmones cargados y maletas pesadas. De camino al aeropuerto, contemplé cómo se aclaraba el día y cómo los coches iban armando entre todos un rompecabezas completo en la carretera. El tráfico, el gallo de la ciudad que anuncia el comienzo de cada día, es un dato memorable y agradable sólo cuando no quieres desenterrarte de un sitio, alarga el tiempo...
Dentro del aeropuerto no ocurrió nada fuera de lo previsto: cola para facturar, esperas inquietantes, etc. Subimos por las escaleras mecánicas para entrar a la sala de embarque. ¡No! La despedida...Dije adiós, di y recibí abrazos, me alejaba, seguía agitando la mano. Mis lágrimas no cayeron hasta que lo vi llorar. ¡Lo vi llorar! Jamás lo había visto así, desde luego la mejor manera de demostrar cariño y afecto por una persona es sentir dolor por su ausencia, mientras más dolor, más amor.

martes, 5 de agosto de 2014

¿Vivir la vida loca?

De pequeños, tener muñecos y juguetes nos encantaba. Puede que algunos sintieran un amor innato hacia ellos y les emocione de por sí; otros los querían porque eran instrumentos para cultivar nuestras primeras amistades. "Si no tienes muñecas no vamos a jugar contigo", quien tiene la colección más extensa gana y se vuelve popular porque más gente querrá jugar con él. Número de muñecas era sinónimo de número de amigos.  Por otro lado, cuando mamá nos llevaba a casa de su amiga y conocíamos a otros niños, lo primero que se nos pasaba por la cabeza era: "¿jugamos?".
A medida que en el reloj de arena de la vida caía más arena, los juguetes y los muñecos se iban guardando en el baúl de los recuerdos (al menos eso nos hacían pensar). El hueco ocupado por ellos anteriormente es reemplazado por otros vicios infantiles de niños grandes: las fiestas, el alcohol y otros, escondidos detrás. Aquí es cuando nos damos cuenta de que la resaca y beber es la manera actualizada de socialización (de ahí que Windows 7 sea más descargada que Windows 8). Las personas que nos rodean se van de juerga y el miedo a ser excluido, acompañado de curiosidad y ganas de dejarse llevar por la novedad nos hace preguntarnos: ¿Debería hacer lo mismo? 
Soy una de esas que jamás se irá de fiesta a menudo, no beberá un embalse de cerveza, no se quedará pedo, no besará accidentalmente al primo de Hulk...Pero sí quedará de vez en cuando con sus amigos para divertirse a su manera.
Si creáramos un gráfico según las emociones de una persona fiestera, veríamos saltos altos y repentinos, picos de montaña seguido de una línea recta. Los picos son los subidones de euforia derivados del incremento de adrenalina, y la línea, el equilibro provocado por la asimilación de esa forma de vida. En cambio, un individuo con una vida más relajada tendría una representación en forma de zig zag, subidas y bajadas que aseguran estabilidad cardíaca.
Si ambos gráficos fuesen los electrocardiogramas (ECG) de dos pacientes, el primero estaría muerto porque la línea nos avisa de que su corazón ya no late; el segundo podría sufrir arritmia o alguna enfermedad cardiovascular (o no), sin embargo, está vivo. Esto es para que luego no digan: ¿y para qué vives? Las borracheras no justifican que vivas más y el electro afirma firmemente que estás muerto. De pequeña no me agradaban las muñecas, no por nada sino porque encontraba mejores cosas que hacer: papiroflexia, el escondite, experimentar con esmaltes de uñas, hacer gelatina, escribir cartas a mi primo simulando ser una admiradora secreta, construir casitas de cartón...

viernes, 1 de agosto de 2014

No estoy lista

Haha… las cosas nunca han sido mas complicadas. Estoy en mi ultimo año de secundaria, y estoy en ese tiempo en el que uno no sabe que hacer con su vida. Sin dirección y sin camino, me siento sola y confundida. Tengo apenas 16, ¿cómo piensan que voy a saber qué quiero hacer con el resto de mi vida? El estrés por terminar este proceso se siente eterno. Siento que me estoy balanceando de una cuerda, y esa cuerda es mi infancia y años de adolescencia. Si dejo ir de la cuerda, me caigo al vacío del mundo real, donde todo tiene consecuencias más grandes de lo que me esperaba y nuestras decisiones definen más que todo nuestro ser. Donde es hora de dejar esos juegos inútiles y prepararse para la vida verdadera. No, no estoy lista. Llévame a mis años de niña, donde lo que más me preocupaba era no darle de comer a mis mascotas, donde lo que mas dolía era un rasguño en mi rodilla. ¿Por qué queríamos tanto crecer? Daría todo por tener cinco años de nuevo y una sonrisa en mi rostro. Daría todo...